Arquitectura o edificios icónicos?

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Architecture or Iconic buildings?

Barcelona es una ciudad llena de iconos arquitectónicos, esplendor de una era como casi todas las ciudades europeas, el apogeo del Modernismo Catalán. Pero, ¿dónde está el limite entre arquitectura y estes iconos arquitectónicos? ¿Entre arquitectura y turismo? ¿ Arquitectura y Arte? Esto, si es que existe algún limite.

El espacio entre arquitectura y los media, se ha reducido a un punto que es difícil distinguir uno del otro. El poder de una imagen ha distorsionado la manera como proyectamos y hacemos arquitectura, ejemplo de eso es el crecimiento de estos llamados iconos arquitectónicos en todo el mundo.

Vivimos en ciudades museos, como si la alusión al tiempo y a los lugares antiguos fuera una manera de mentar el espacio presente. Barcelona, como tantas otras ciudades es ejemplo de esto, donde todos los días se explican las obras de los grandes arquitectos del Modernismo Catalán, Antoni Gaudí, Josep Puig i Cadafalch, Lluís Domenech i Montaner, y me incluyo en esta rutina. Se ve obras arquitectónicas separadas del contexto histórico, cultural y humano en nuestra sociedad donde prevalece la imagen. Incluso si vamos a otras áreas de la ciudad de Barcelona, como la Ciutat vella, tampoco el barrio gótico le da lugar a la historia, eventualmente transformada en elemento de espectáculo.

Obviamente, una imagen tiene mucho poder, durante el movimiento moderno la fotografía adquirió la categoría de un manifiesto. Hoy en nuestra sociedad de lo inmediato,  en este mundo global este movimiento contemporáneo creemos que ya no es necesario ver o experimentar la realidad misma, quitando todas las cualidades de la arquitectura y sus espacios, reduciendo la arquitectura a una simples imagen, una selfie para “postar”, al mundo vaciado de Aldous Huxley y George Orwell.

Como arquitectos debemos cuestionarnos a dónde nos lleva la arquitectura que estamos produciendo, que no trabaja más que apetencias visuales, valorando el cuerpo “estetizado”. Cómo refiere Juhani Pallasmaa, una realidad sellada herméticamente limita sus vivencias, llevando a la desesperación y alienación de la sociedad. Hago mías las palabras de Pallasmaa, cuando refiere, “Aquí la arquitectura se ha convertido en un signo cultural, una imagen exquisita pero vacía.” (Pallasma, 2010, p. 65)

Ila Bêka and Louise Lemoine proponen en su serie de películas, “Living Architecture films”, dar vida a grandes obras, que normalmente vemos por todos lados sin ver verdaderamente como es habitarlas y para mi eso es parte de la arquitectura. Sin estes aspectos idealizadores y aspiración a iconos, demostrando su vitalidad, fragilidad, vulnerabilidad y principalmente su habitabilidad.

En los últimos años, el sentido de la arquitectura viene cambiando, traduciéndose en algo meramente funcional y visual, desproveyéndose del carácter humanista de la arquitectura. Paradoja de nuestra sociedad de la mundialización de la cultura y homogeneización, pero que enfatiza hechos singulares, de los objetos, grupos, lugares – singularidades de todos. Sociedad de las experiencias individuales, de soledad directamente conectadas a la aparición y a la proliferación de arquitecturas desproveídas de identidad y relaciones culturales, históricas y sociales. Sociedad donde se “estetiza” espacios de confluencia de anónimos, donde lo que importa no son las vivencias pero una experiencia visual momentánea, los llamados no lugares por Marc Augé, expresión de nuestra sobremodernidad.

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Barcelona is a city full of architectural icons, splendor of an era like all the european cities, Modernism’s heyday.  But what and where is the limit between architecture and iconic buildings? Architecture and Tourism? Architecture and art? If there are a limit.

The space between architecture and media has shrunk to a point where it’s hard to distinguish one from another. The power of the spectacular fresh image has distorted the ways in which we make architecture as exemplified by the rise of so called iconic buildings around the world.

We live in cities museoms, as if the allusion to time and ancient places was a way to mitigate the presente space. Barcelona, like so many cities, is an exemple of this, where every day are explained the works of the greats Modernist Architects Antoni Gaudí, Josep Puig i Cadafalch, Lluís Domenech i Montaner, and i’m included in this routine. Architectural Works are seen separated from the historical, cultural and human context in our society where the image prevails. Even if you go to other áreas of the city of Barcelona, such as Ciutat Vella, neither does the Gothic Quarter gives rise to history, eventually transformed into a show element.

Obviously, an image has a lot of power but while the photographic image assumed the category of a manifest icon during the modern movement. Now it’s time for the contemporary and global movement of the instantaneous society, it’s no longer necessary to have seen the reality itself, which takes all the qualities of the architecture and spaces being summarized on  a picture, to the emptied world of Aldous Huxley or George Orwell.

As architects we must question, where this architecture we are producing take us, which works only for visual aptutudes, valuing the aesthetic body. As reported by Juhani Pallasmaa, a sealed reality hermetically limits our experiences, leading to despair and alienation of our society.

“Here, architecture become a cultural sign, an exquisite image but empty” (Pallasmaa, 2010, p. 65)

As Ila Beka and Louise Lemoine propose in their “Living Architecture films, give life to one of these architectural masterpieces that we can see everywhere without ever being able to see how it really is in everyday life, and for me that is parto f architecture. Banishing the iconic and idealized aspect of architecture and demonstrating its vitality, fragility and vulnerability and mainly their habitability.

During the last years, the sense of architecture has been changing, translating into something merely fuctional and visual, disregarding the humanist character of architecture. Paradox of our society of the globalization of culture and homogenization, but that emphasizes singular facts, of objects, groups, places – singularities of all. Society of individual experiences, of solitude directly linked to the emergence and proliferation of architectures devoid of identity and cultural, historical and social relations. A society where aesthetics spaces confluence anonymity, where what matters is not the experiences but a momentary visual experience, the so-called non-places by Marc Augé, an expression of our overmodernity.

Referencias Bibliográficas/ Bibliographic References:
Augé, Marc (1996) Los no lugares. Espacios del anonimato: Una antropología de la sobremodernidad. Barcelona: Gedisa.
Pallasma, Juhani (2010) Una arquitectura de la humildad. Barcelona: Fundación Caja de Arquitectos
Pallasma, Juhani (2012) La mano que piensa. Barcelona: Gustavo Gili
Pallasma, Juhani (2016) Habitar. Barcelona: Gustavo Gili

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Todas las fotografias son de mi autoria. 

All pictures are taken by me, Sara Molarinho

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